Madrid Norte Ciclismo en la X Marcha Solidaria MTB Torres AUTOCARPE

El pasado fin de semana se celebró la X Marcha Solidaria MTB Torres AUTOCARPE, una marcha cicloturista no competitiva que, más allá del reto deportivo, tiene un objetivo mucho más importante: recaudar fondos para contribuir a la investigación del cáncer infantil que se desarrolla en el departamento de Oncología del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid.

Madrid Norte Ciclismo también quiso estar presente en esta décima edición, en esta ocasión con uno de nuestros ciclistas adultos, que se enfrentó a la ruta larga de aproximadamente 50 kilómetros y 1.200 metros de desnivel positivo. Un recorrido que, pese al carácter no competitivo de la marcha, puso a prueba la resistencia, la técnica y las fuerzas de todos aquellos que decidieron afrontar el trazado más exigente.

La jornada comenzó dejando bastante claras las intenciones de la organización, ya que prácticamente de salida esperaba una importante subida, con pendientes cercanas al 12 % de media, de esas que, como suele decirse, «te ponen en tu sitio» y sirven para advertir de que lo que queda por delante no va a ser precisamente un paseo.

Una vez coronada, el recorrido dio paso a un terreno mucho más variado, con continuos sube y baja que fueron enlazando senderos técnicos y divertidos en los que tocaba permanecer atento, elegir bien la trazada y confiar en los reflejos y en los frenos. Tras un pequeño respiro por zonas más llanas y un nuevo paso por el pueblo, llegó una subida más tendida que conducía hacia el sendero más largo de la jornada, antes de afrontar otra de las ascensiones importantes del recorrido.

A esas alturas los kilómetros comenzaban a acumularse en las piernas, pero al alcanzar nuevamente la parte alta esperaba una de las grandes sorpresas del día: un magnífico primer avituallamiento en el que, además de fruta y agua, aparecieron unas migas recién preparadas, servidas con la alegría y simpatía de los voluntarios y con un DJ poniendo música al momento. No sabemos si las migas forman parte de la nutrición deportiva más ortodoxa, pero podemos asegurar que, después de semejante subida, ¡sabían a gloria!

Con las fuerzas recuperadas tocaba volver a ponerse en marcha, aunque todavía quedaba mucho por delante. El viento, los constantes repechos y nuevos tramos de senderos fueron haciendo su trabajo y, cuando las piernas empezaban ya a recordar cada uno de los kilómetros recorridos, apareció el segundo avituallamiento, convertido nuevamente por la organización y los voluntarios en mucho más que una simple parada para reponer fuerzas.

Una baterista recibía a los ciclistas poniendo ritmo a su llegada, mientras los voluntarios de Territorio MONKEYS, armados con pistolas de agua, se encargaban de refrescar a quienes iban pasando. Allí esperaba también otro DJ y un avituallamiento en el que no faltó el jamón e incluso, para quien quisiera probarlo, el tradicional porrón de vino. Un ambiente magnífico que invitaba a quedarse un buen rato, aunque todavía quedaba la parte más dura: volver a subirse a la bicicleta y completar el recorrido.

Y precisamente los kilómetros finales fueron los que terminaron de poner a prueba las fuerzas. Los aproximadamente cinco últimos kilómetros combinaron una subida que a esas alturas parecía interminable con descensos por senderos técnicos y pedregosos que exigían mantener la concentración cuando el cansancio ya era considerable. Los calambres hicieron finalmente acto de presencia y convirtieron los últimos esfuerzos en una pequeña batalla contra las propias piernas, aunque también hicieron que la llegada a meta, cansado pero con una enorme sonrisa de satisfacción, supiera todavía mejor.

Porque completar los 50 kilómetros y sus 1.200 metros de desnivel era motivo más que suficiente para estar satisfecho, aunque la Marcha Solidaria MTB Torres AUTOCARPE todavía guardaba una última sorpresa: la jornada no terminaba al cruzar la meta.

Música, paella y hasta servicio de masajes para quienes habían terminado especialmente castigados convirtieron la llegada en una auténtica fiesta y pusieron el broche a una jornada en la que se hizo evidente el enorme trabajo de la organización y de todas las voluntarias y voluntarios que estuvieron pendientes de los participantes a lo largo del recorrido.

Además, el evento no está pensado únicamente para quienes quieran enfrentarse a los 50 kilómetros de la ruta larga. La existencia de una ruta corta, que evita algunos de los senderos más complicados aunque mantiene una buena dosis de exigencia, y de la denominada Ruta Verano Azul, destinada a los niños y niñas más aventureros, permite que ciclistas con distintos niveles puedan formar parte de la jornada.

Desde Madrid Norte Ciclismo nos quedamos, por supuesto, con el reto deportivo superado por nuestro participante, pero sobre todo con el ambiente que rodeó toda la marcha y con su finalidad solidaria. La implicación de organizadores y voluntarios consiguió convertir un recorrido exigente en una auténtica fiesta del ciclismo de montaña, mientras cada pedalada contribuía además a una causa que merece todo el esfuerzo.

Una gran experiencia y una marcha que, después de esta primera participación de Madrid Norte Ciclismo, esperamos volver a repetir el próximo año.