Hoy, 27 de septiembre, se ha celebrado en Pinto la IX Carrera de Escuelas Fundación Alberto Contador, organizada por la Escuela Ciclista de la Fundación Contador Team, una nueva jornada de ciclismo de base que, en esta ocasión, tenía además un significado especial para Madrid Norte Ciclismo, ya que suponía la última carrera de ruta de la temporada para las categorías de escuelas.

Después de la caída sufrida ayer en Parla, que además de los golpes y magulladuras dejó la bicicleta de nuestro corredor Infantil fuera de combate, parecía que las ganas de volver a competir tendrían que esperar. Sin embargo, esta mañana hemos podido estar finalmente en la línea de salida gracias a uno de esos gestos que demuestran que, más allá de los resultados y las clasificaciones, estas carreras tienen mucho más que ofrecer.

José Ignacio, padre de Nico, uno de los niños de la U.C. Coslada, prestó su bicicleta a nuestro corredor para que pudiera participar en la carrera. Desde Madrid Norte Ciclismo queremos agradecer enormemente un gesto que, sin duda, representa lo mejor del ciclismo de escuelas: compañerismo, deportividad y familias que comparten una misma afición y que son capaces de ayudarse para que ningún niño que tenga ganas de correr se quede sin hacerlo.
Y ganas, después de lo sucedido ayer, había muchas. Fuerzas, quizá no tantas.

La salida fue muy rápida y nuestro Infantil perdió unos metros con el pelotón prácticamente desde el comienzo, quedándose a apenas una veintena de metros de poder enlazar. Una distancia pequeña sobre el papel, pero tremendamente difícil de cerrar cuando por delante rueda un grupo y por detrás toca exprimirse en solitario.

A partir de ahí comenzó una larga persecución en la que tocó remar y remar, intentando reducir una diferencia que, poco a poco, fue aumentando. Esta vez tampoco apareció algún otro corredor con el que poder organizarse y darse relevos, por lo que no quedó otra que seguir pedaleando en solitario, tratando de mantener el ritmo y dando todo lo que había en las piernas.

No siempre salen las carreras como a uno le gustaría y, en esta ocasión, no fue posible volver a contactar con el pelotón, pero después de la frustración de ayer, cuando una caída acabó con la carrera prácticamente nada más comenzar, hoy al menos sí hubo oportunidad de correr, esforzarse y disfrutar del recorrido hasta donde las fuerzas permitieron. Y eso también cuenta.

Porque no todas las carreras tienen que terminar con un gran resultado para volver a casa con un buen sabor de boca. Algunas veces basta con saber que se ha dado todo lo que se tenía, que se ha disfrutado encima de la bicicleta y que, cuando las piernas ya pedían aflojar, se ha seguido pedaleando un poco más. Si además se hace apenas veinticuatro horas después de acabar en el suelo en otra carrera y sobre una bicicleta prestada por un compañero, quizá haya todavía más motivos para estar satisfecho.

Con la carrera de Pinto ponemos además punto final a la temporada de ruta de nuestras categorías de escuelas, cerrando unos meses en los que nuestros corredores han seguido acumulando kilómetros, carreras y, sobre todo, experiencias de las que continuar aprendiendo.
Para algunos de nuestros Infantiles se abre ahora una etapa completamente nueva, ya que el próximo paso será dejar atrás las categorías de escuelas para comenzar su andadura como Cadetes. Llegarán carreras diferentes, nuevos recorridos, mayores distancias y muchos retos por descubrir, pero esperamos que, por mucho que cambien las categorías y aumente la exigencia, nunca olviden aquello que les hizo empezar a montar en bicicleta.
Que sigan aprendiendo, que sigan progresando y que quieran ser cada día un poquito mejores, pero, por encima de todo, que nunca dejen de disfrutar y de pasárselo bien encima de una bicicleta.
¡Nos vemos en las carreras!